UN INSTANTE CON UN LEÑADOR
- ¿Cuánto vale la mula de leña?, le preguntan a don Jesús Crespo, cuando él, cabizbajo caminaba por la calle Sández dirigiéndose hacia su residencia en Mazta.
- La respuesta fue inmediata ¡ocho dólares…!
- ¿nada menos? responde el cliente.
- ofrezca... si es que le conviene, a donde es la casa para ir a dejar yo.
- ¿De dónde trae usted la leña?
- Yo del cerro… del cerro de Mazta, es leña sequita linda para agarrarse y no tiene polilla.
Finalmente el negocio no se dió, el comprador consideró caro el precio de los dos bultos de leña y lo comparó con un cilindro de gas que tiene un costo de 1.60 dólares. Don Jesús no pudo vender hoy el producto de su trabajo, por cuanto la persona a la que él entrega siempre no estuvo en casa.
Era casi el medio día y el sol “pegaba fuerte”, su mirada perdida en el ardiente asfalto daba muestras de cansancio, sus pasos lentos y dorso encorvado son la prueba tangible del pasar de los años; la piel curtida y arrugada dan cuenta de la ardua labor que desarrolla el campesino.
Así como vino se fue, quizá mañana tenga suerte…

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