El pasillo, identidad ecuatoriana
Etimología
Según el musicólogo Guillermo Abadia "La denominación de “pasillo” como diminutivo de “paso” se dió justamente para indicar que la rutina planimétrica consta de pasos menudos. Así, si el “paso” corriente tiene un compás de 2/4 y una longitud de 80 centímetros, el “pasodoble” como marcha de infantería tiene un compás de 6/8 y una longitud de 68 a 70 centímetros. El “pasillo”, en compás de 3/4 tiene una longitud de 25 a 35 centímetros
Historia
El pasillo surge en la Gran Colombia (Actuales Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela) en la primera década del siglo XIX como una adaptación del vals europeo, variación que determinó un cambio rítmico. El movimiento se hizo acelerado y hasta vertiginoso en su forma coreográfica. En Colombia, Ecuador y Panamá recibió el nombre de pasillo y en Venezuela conservó el de valse. La exigencia de su interpretación exigió una celeridad que puso en prueba a los bailarines más diestros y se convirtió en una “pieza de resistencia” en que un bailarín, después de tres o cuatro ejecuciones quedaba físicamente agotado. Era de rigor en los salones el uso del pañuelo en la mano para no impregnar de sudor a la dama, ya que se trataba, no de una danza suelta popular sino de un baile “cogido” en que la pareja estrechamente abrazada por la cintura debía girar velozmente muchas veces hasta provocar el vértigo; eran frecuentes los desmayos en estos saraos muy concurridos.
Su recorrido hacia Centroamérica fue Así: De Panamá, pasó a Costa Rica y de este último a Nicaragua y El Salvador.
Así mismo en Sudamérica pasó de Ecuador a ser popularizado en Perú.
En sus inicios el pasillo era solamente instrumental y su ejecución se basaba en los tres instrumentos "básicos" de la música andina: bandola, tiple y guitarra a veces complementados con violín. Posteriormente aparece el pasillo vocal que incluye letras de gran contenido poético e incluso son poemas musicalizados como es el caso del conocido "Mis flores negras" poema del colombiano Julio Flores cuya versión musicalizada se atribuye al ecuatoriano Carlos Amable Ortiz o al mismo Julio Florez.
Tipos de pasillo
Básicamente existen dos tipos representativos de pasillo:
El pasillo fiestero instrumental, que es el más característico de las fiestas populares, bailes de casorios y de garrote, retretas y corridas de toros.
El pasillo lento vocal o instrumental, es característico de los cantos enamorados, desilusiones, luto y recuerdos; es el típico de las serenatas y de las reuniones sociales de cantos y en aquellos momentos de descanso y nostalgia.
El pasillo en Ecuador
En Ecuador el pasillo recibió a su vez la influencia del “sanjuanito” y por ello el pasillo ecuatoriano es lento y melancólico. Pero a diferencia de los otros países en Ecuador el pasillo se convirtió en el símbolo musical de la nacionalidad. Según la investigadora Ketty Wong el pasillo ecuatoriano desde principios del siglo XX de ser un genero festivo tocado en las retretas o en los salones y se vuelve canción con textos melancólicos que reflejan sentimientos de pérdida y de nostalgia, aunque existen textos que expresan admiración por los paisajes ecuatorianos, por la belleza de sus mujeres y la valentía de sus hombres y muchas veces estos pasillos en honor de una región o ciudad son más conocidos que los propios himnos como es el caso de el conocido "Guayaquil de mis amores" de Nicasio Safadi. Wong señala que en el Ecuador, "Debido a su capacidad de integrar y generar distintos significados entre distintos grupos sociales, étnicos y generacionales, el pasillo se ha convertido en la música nacional por excelencia".
Texto: es.wikipedia.org
Santiago Morocho (atista gironense) interpretando en piano el pasillo “Adoración”, poesía de Genaro Castro, música de Enrique Ibáñez Mora
Romance de mi destino: Letra y música de Abel Romero Castillo. Interpretan Hermanos Miño Naranjo.







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