Pasillo: (parte 3)
Julio Jaramillo
Rocola antes de la rocola
Por debajo de los salones alumbrados con briseros de cristal de Bacarat, en zaguanes y cantinas, circulaban pasillos menos sofisticados en lo musical y en lo lírico. Víctor Manuel Valencia, por ejemplo, dejaba ya escrita la célebre Disección: "Siguieron los doctores otra huella/ y fueron tras la sangre de mis venas. / Ni una gota encontraron, pues con ella/ formé la tinta que escribió mis penas". Si en los salones mandaba el piano, en los murcielagarios de La Ronda, de La Tola y de San Roque era la guitarra la que dominaba. Lo de ser noctámbulos, alcohólicos, drogados inclusive —diario El Comercio alertaba sobre la "lepra blanca" que era la morfina en los años 20— tenía que ver con su alma de vampiros.
Esta idea de los vampiros es de Pancho Prado, que ha coqueteado con el pasillo y en 1991, acordándose del abuelo que cogía la guitarra para tocar y silbar pasillos cuando estaba atribulado, le hizo una versión linda de Lamparilla. Había una cantina tal vez más célebre que otras, en la León y Olmedo, en La Tola. Era la hueca del compadre Angelito: como en ese barrio al oriente del centro vivían muchos músicos, el sitio era punto de reunión de los Hidrovo (Marco Tulio y su hijo Homero y su hermano Carlos Armando), del "Potolo" Valencia, el "Ciego" Guana, de las Mendoza Suasti... "El Pollo" Bolívar Ortiz (que acompañó con su guitarra hasta 1968 a los Benítez y Valencia), daba el número de ahí para que lo ubicaran, porque en la casa no tenía teléfono...
Entre tres es más bonito
Los dúos dominaron la primera mitad del siglo XX: dos guitarras y dos voces. Un guitarrista más dotado y talentoso "bordoneaba" el pasillo: lo adornaba, jugando especialmente con los bajos de la guitarra en los pasos de un acorde a otro. Este estilo era, por ejemplo, el del "Pollo" Ortiz, quien hizo dúo con Gonzalo Benítez cuando el "Potolo" no acababa nunca de graduarse de normalista. Safadi, con Enrique Ibáñez, formaron el dúo Ecuador, que en 1930 hizo una de las primeras grabaciones internacionales de un pasillo, en Estados Unidos, con auspicio de Juan Domingo Feraud Guzmán. Por cierto, fue Guayaquil de mis amores. Los Benítez y Valencia, las Mendoza Suasti, los Villavicencio Páez, los Hermanos Guerra... todos dúos.
Desde los años 50 se impone más bien el modelo del trío, bajo influencia de los boleristas mexicanos. Los Brillantes y Los Reales, Los Latinos del Ande y Los Embajadores apostarán por esta formación e incorporarán, gracias al virtuosísimo guitarrista Homero Hidrovo, el requinto. Esta forma "abolerada" de interpretar el pasillo se siente también en Julio Jaramillo Laurido, cuya fecha de nacimiento, el 1 de octubre, fue declarada Día del Pasillo Ecuatoriano.
En las lejanías / Los Embajadores
Yo no he de volver / Dúo Ecuador y sus canciones
Guayaquil de mis amores / Pepe Jaramillo






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